¿Derivar o no derivar? Cuál es la cuestión!?

de creencias limitantes…esa es la cuestión!

 

En los años de profesión que llevo, me ha cautivado los por qué de la no derivación y me ha motivado a estudiar el comportamiento de los colegas. He podido conversar con colegas de acá de Mendoza, como así también de San Juan, Salta y Santiago de Chile. Mi hipótesis la respaldo en dos conceptos, las creencias y lo generacional. Antes de abordar la hipótesis quiero introducir otro concepto, y relacionado a la “realidad”. Hoy es aceptado que la realidad depende del observador que estoy siendo y así afirmar que lo que observo sólo es mi interpretación o “mi realidad”. Con esto quiero, ni posicionarme en un rol fundamentalista, ni tampoco un relativismo puro.

Nuestra comunidad de profesionales vive dentro de un marco general al que llamaré Sistema, con pautas de convivencia, reglas y normas aceptadas por todos o casi todos. Además, con una cultura argentina individualista y provincial particular, con un lenguaje propio. Así mismo una educación familiar y escolar – universitaria inculcada y hacia un modus operandi estándar y determinado. Como individuos, cada cual ha tenido experiencias personales propias, y posee una biología particular, que hace tener en conjunto una emocionalidad única, un comportamiento único.  Todo este conjunto de características hace ser el observador que somos y ver cada uno su realidad, tener creencias personales y transmitidas desde sus padres, amigos, pares, familiares y de desde otras generaciones.

Mi objetivo en este artículo es despertar la reflexión de un cambio de observador, que abra nuevas posibilidades y nuevas miradas en la Medicina Veterinaria actual y en la que se va gestando, y culturice las generaciones venideras, hacia un mayor Valor y Jerarquización de la profesión y del profesional.

Mucho de lo observado a lo largo de los años de los diferentes colegas, sus creencias ocupan la principal fuente de información en la toma de decisiones a la hora de derivar o no derivar. Y dentro de éstas, hay unas más dominantes que otras, normalmente relacionadas a factores del inconsciente, y que se respaldan en el miedo. ¿Miedo?! Sí, miedo, a quedar mal delante de sus clientes por la creencia de que el profesional debe saberlo todo; miedo a la creencia de perder autoridad como profesional; miedo a la creencia de que el colega especialista piense que quién deriva es un ignorante; miedo a la creencia de que le “robe el cliente”; miedo a verse mal delante de sus pares, miedo a que el especialista hable mal del colega a sus clientes; en fin,  miedos…algunos conscientes otros inconscientes.

Estas creencias que llamaré “limitantes”, de juicios personales, muchas veces infundados, de suposiciones, terminan creando barreras en el aprendizaje del profesional que impiden desarrollar sus competencias sociales y de autodesarrollo. Acá no me refiero a un aprendizaje técnico, sino a lo relacional con otros individuos, con otros colegas y con los clientes. Competencias que reclama insistentemente desde hace años nuestra comunidad local.  Otra barrera de aprendizaje y muy frecuente entre profesionales, es no otorgar la autoridad al profesional especialista, es decir, no avalar su especialidad (y aclaro la orientación que le doy al término “especialista” en este artículo, que es sin el rigor de un título, podría ser más un “experto” y definido éste como aquel que lleva un mínimo de 10.000 horas haciendo lo mismo).  Esto, puede darse  por no tener confianza, o por desconocimiento de la especialidad, o porque el especialista es informal, o simplemente porque se niega a reconocer como tal. Por otro lado,  el especialista no sabe promocionarse ni se hace conocer en la comunidad de colegas, y también posee las creencias limitantes o de no posibilidad, y termina trabajando con pequeños grupos de colegas conocidos o amigos.

Otro aspecto frecuente que he observado en algunos colegas que no derivan, es creer que si derivan darán el ticket o la ganancia a otro. Desde mi punto de vista, es una visión muy mezquina, y quién esté parado en esta posición observa desde la carencia, y ojo, no hablo de carencia material, sino y, sobre todo, espiritual; detrás de este comportamiento, se enmascara una baja autoestima y desvalorización destructivas para quién lo padece. Este perfil suele ser negativo y pesimista. Las personas así, viven a la defensiva, creen que los demás sólo tratan de perjudicarlos, conviven con la queja y la victimización, justificando y culpando a los demás de su “mala suerte”. Sin embargo, como se trata de emociones, puede modificarse con actitud e intención, y cambiar la perspectiva de lo observado.

El otro concepto, es lo referente a lo generacional. Desde mi experiencia, la “no derivación” viene ya forjada en la Universidad. No recuerdo que me enseñaran a trabajar con otros colegas, menos a derivar. Sí recuerdo cómo indicar o pedir una bioquímica o una ecografía o placa. Aquel modelo de educación fue aprender un poquito de cada cosa y después, dejarlo a que la experiencia de los años nos diera el “expertis” en base a prueba y error hasta lograr los mejores resultados. En fin, por lo menos mi generación y las anteriores no fuimos educados con la cultura de derivar que hoy los colegas más novatos o recién recibidos tienen incorporada. Tampoco existía la tecnología que existe hoy.

En Santiago de Chile, por ejemplo, los colegas se reciben e inician una especialidad. Su cultura está bien marcada hacia las especialidades y en su manejo clínico, y casi yendo al otro extremo, derivan con mayor fluidez.  También recuerdo de la universidad, muchos de los profesionales que conocí tanto en clínica de pequeños como de grandes, manejarse completamente solos, con alguno que otro colaborador que en la mayoría de los casos eran los propios clientes propietarios. Es decir, una cultura individualista y solitaria. Así es como fui creciendo en la profesión: ese sistema, esa cultura, fui ese observador y viví esa realidad.

Hoy la comunidad local veterinaria está conformada casi en un 50% por colegas millenians (20-34 años aprox) que tienen mayor cultura de derivación, sin embargo, casi todos, empezaron su etapa laboral en veterinarias de colegas de Generación Baby Boomers (52-71 años) y Generación X (34-51 años) cuya cultura es justamente de no derivación; y en muchas de estas clínicas fueron adoctrinados con las creencias de “no posibilidad” que enuncié antes. Luego de unos años, los millenians colocarán sus propias veterinarias y según las experiencias anteriores, desarrollarán la Nueva Cultura, la que está entrando hoy y ahora. Tendrá que ver su nivel de satisfacción personal, su autoestima y valoración de sus realidades. Será un desafío   para toda la comunidad veterinaria el que estén conviviendo las dos culturas.

Desde mi observación, creo que tanto la Generación X como los BB, debemos ser conscientes que los nuevos líderes de las organizaciones serán los Millenians y la Generación Like (hoy menos de 20 años) y que nuestras creencias limitantes deben ser desaprendidas para que la profesión dé el salto que está necesitando, hacia el Valor y la Jerarquización.  Hoy necesitamos profesionales formales, con categoría, no soberbios. Una comunidad abierta y flexible a los cambios, bien posicionada en la Sociedad, con valores como la ética, el respeto, la escucha, el asertividad.  “Trascender la realidad actual que impide la expansión hacia nuevos patrones de pensamientos donde la aspiración colectiva quede en libertad y donde la gente aprende a aprender en conjunto y con entusiasmo.” (La quinta Disciplina. Peter Senge).

Por último, creo que como Comunidad de veterinarios debemos aprender a gestionarnos mutuamente en la derivación, aprender competencias sociales y de comunicación. Formalizar la lógica del proceso de derivación y replantear qué Profesión Veterinaria queremos dejar…

 

MV Juan José Figueroa Coach Ontológico Profesional y MBA

Hacia una mayor competitividad. 1° parte

vinculo con el cliente: conectividad emocional

Venta relacional: el vínculo con el cliente como determinante del éxito. 1° Parte.

Así es como las dos primeras clases del Taller de “hacia una mayor competitividad”, empezaron con la Profesora Matilde Lanati, en ADEN, colocando el foco en la venta relacional,  lo que  el cliente percibe del veterinario  y  su clínica; y cómo lo  transforma dentro de sí mismo para obtener  una nueva perspectiva, que determine su elección.

Durante el primer módulo, se trabajó en el diagnóstico situacional de cada uno y con su veterinaria. Qué estrategia y recursos son los disponibles para comunicar, comprender y fidelizar al cliente actual. Comunicar quiénes somos, comprender sus emociones, y concretar un vínculo duradero. Punto columnar que determinará la sustentabilidad de la clínica. El tipo de vínculo que generemos con los clientes es la clave de la fidelización. Conectividad emocional y “Love Mark”, así es como lo llamó Matilde a la nueva corriente de expresión del tipo de cliente actual que circunda el mercado retal local. La experiencia en el servicio es el puente. ¿Qué estamos ofreciendo? Valor percibido…recomiendan, no recomiendan. ¿Cómo somos con el cliente? Cultura organizacional. ¿Hay Equipo?

Preparamos el terreno para limpiar lo que ofrece la clínica, y autoevaluar si realmente podemos responder a las exigencias del cliente actual. Ya en un segundo paso, vamos a caracterizar quién es el cliente que visita las veterinarias. ¿Son los mismos?  se introduce el termino, segmentación y nicho. El primero significa agrupar al determinado público que comparte características similares en, por ejemplo, estilos de vida, hobbies, intereses, comportamientos de consumo. Este segmento, es de tamaño grande, hay mucha demanda y mucha oferta también. En cambio, nicho es un grupo mucho más reducido de clientes más especializados y exigentes. También definido como “muy diferenciado”. Tanto demanda como oferta son bastante más reducida que en el “segmento”. Ambas miradas determinan un modelo de comunicación diferente. Pero en ambas habrá clientes deleitados o satisfechos, o terroristas.

La tendencia del mercado veterinario cada vez es más especializada, también porque el cliente se vuelve más exigente y conoce más, tanto desde internet como también por vivencias de otras personas. Los profesionales como sus clínicas deben acompañar la demanda y satisfacerla.

Diferenciarse significa enseñar a la organización como generar vínculos con los clientes que lo contengan, lo comprendan, y el trato sea una experiencia extraordinaria. Junto al trato, una excelente imagen de los profesionales y el personal como así también la veterinaria. Se respire un ambiente de coherencia, confiabilidad y competencia.  Que se genere y desarrolle el vínculo con  el cliente, vinculo que se traduce en confianza y recomendación. C

Posicionamiento, significa cuando el cliente se acurda de nuestra marca, frente a cualquier necesidad personal o ajena.

En este tipo de venta relacional , no habrá  segundas oportunidades para una “buena primera impresión” cuando el cliente experimenta  con sus emociones. Según el nivel de empatía que cada uno de la organización tenga será el destino de ese cliente. La empatía de la organización viene por cultura y por clima, es decir, de cómo se sienta la gente que trabaja allí, será el trato que traslade a los clientes. Seamos consciente que clientes deleitados, satisfechos y terroristas conviven  dentro de todas las organizaciones.

La cultura viene por lo que van aprendiendo a hacer las cosas y cómo la trasladen a los que se van integrando en la organización. El tipo de formalidad o informalidad que manejen diariamente es cómo se desarrollará la cultura en el tiempo. El clima tiene que ver con el sentir de las personas y del uso de herramientas para que la gente esté trabajando motivada, que tengan el norte bien marcado y sus objetivos compartidos. El clima óptimo marca el ritmo de crecimiento de la organización, de la empresa en su conjunto, y de cada uno de sus integrantes.

Cerrando esta primera parte, se realizó un trabajo en equipos, dónde se desarrolló medidas creativas que generen un pequeño cambio en la veterinaria y con los clientes:

Equipo 1: capacitar al equipo de ventas para recabar datos de los clientes.

Equipo 2: Valor agregado, imagen corporativa, comunicación de los horarios, equipamiento

Equipo 3: Acciones de diferenciación, por ejemplo, ocuparse de los trámites para poner mascotas en cualquier parte del mundo.

Equipo 4: Fidelizar al cliente; activar clientes pasivos y realizar seguimientos de pacientes.

Mi Visión sobre la Gestión de los Colegios Veterinarios

Creo en mi habilidad para incentivar a la charla y ser un facilitador. Desde hace años que he logrado tener muy buenas relaciones con los distribuidores, colegas y profesionales de otras áreas, a pesar de tener opiniones dispares, que es lo normal de cualquier sociedad moderna y democrática.
Los tiempos actuales traen un cambio importante en nuestra forma de observar la realidad. Hoy ya no podemos mirar a otro lado o pensar si quiera que otro tome las riendas. Tampoco podes decir que pasa por la vereda de enfrente, hoy ya no. Vienen las nuevas generaciones, y ellas no toleran la incoherencia, la deshonestidad, la indulgencia…Y es correcto que sea así!

Imagino un Colegio participativo, donde se llame a los diferentes sectores a trabajar en conjunto, por un bien común, real, palpable, una Visión compartida. Imagino un Colegio buscando mejorar las relaciones, la comunicación y enfocado en las prioridades, creando nuevas realidades, acompañados por sus asociados, sintiéndose representados por quiénes los dirigen. Imagino un Colegio con una nueva forma de gestionar y autogestionarse, unido y fortalecido, con Voz en la Sociedad, y con identidad propia y de cada sector de la profesión. Un cambio de adentro hacia afuera, que lleve a una nueva cultura, con la diversidad que reclama la globalidad; con un pensamiento sistémico, que siembre la posibilidad de pensar diferente, pero sin perder el objetivo, plantados firmes en el respetuo mutuo y la escucha activa.

Nuestra profesión debe reivindicar su rol en la Sociedad, y desde mi opinión, debe hacerse con el compromiso individual, y representados luego por el Colegio. Cada uno debe ser responsable, honesto y coherente, aceptar los errores, y seguir adelante sin perder la Visión compartida de una Profesión Valorada. Insisto… de adentro hacia afuera, desde lo individual a lo grupal. La consciencia colectiva se construye a partir de las conciencias individuales.
Los cambios verdaderos y duraderos vienen de quiebres de los sistemas; no son de corto plazo. Probablemente tengamos que empezar de cero… y si, tal vez esta generación no vea los cambios, pero dejaremos un mundo mejor, una profesión mejor para los que vengan detrás de nosotros.

Los colegios no tienen toda la responsabilidad, sino que todos y cada uno desde su sector y como comunidad. Los colegios somos todos.Los colegios deberían manejarse como una ONG y que cada participante gane un sueldo como corresponde; se debe poder exigir, pero con justa igualdad. No se puede exigir si el colega trabaja ad honoren.
También deben ser participativos e inclusivos, con la diversidad de opiniones propias de las percepciones de cada uno de los individuos, y asertivos para aceptarlas a pesar de no estar de acuerdo.  Se debe llegar a soluciones que mejoren a todos o casi todos los sectores que intervengan, priorizando siempre la Visión compartida de la comunidad Veterinaria. Debemos comprendernos primero como personas, con defectos y virtudes y tanto los representantes como los asociados deben manejarse con diplomacia. Comprender que para entenderse hay que conversar y esta acción es bidireccional e implica hablar y escuchar, empatizar emocionalmente. Las personas que trabajen en los colegios deben ser perfiles comunicadores y facilitadores. Su mensaje debe llegar a la sociedad y a la comunidad en forma clara y concreta, y para ello hay que tener las competencias.

Cada Colegio debe manejarse en forma muy transparente en su gestión y deben haber autocontroles, además de reglas con objetivos muy puntuales que mantengan una cultura de responsabilidad social entre todos, cuidándonos y cuidando el Valor de la profesión. Debe existir una comisión disciplinaria, que analice y evalúe, y no pierda objetividad. También el colega debe estar al día en su cuota, respetar los códigos de convivencia y ética. Se debe poder gestionar siempre acciones que penalicen si hace falta, aunque como último recurso. Cada colega debe sentirse identificado con la comunidad, y con sus representantes, el Colegio de Médicos Veterinarios.

Los colegios deben ser muy ágiles; la mayor parte de su trabajo debe estar abocado a la escucha activa de la problemática diaria de los colegas y la comunidad profesional como un todo. Activos siempre en búsquedas resolutivas sin perder la Visión objetiva.

Debemos resguardar cada eslabón de la cadena, esto incluye no solo entre nosotros, sino también a los proveedores, laboratorios y propietarios de animales. Todos somos Colegio, por lo que desde el lugar que a cada uno le corresponde, debemos educar y asesorar para fortalecer la Cadena completa.

Cambiar una cultura viene de la mano de la experiencia del pasado para no volver a cometer los mismos errores y abrirse a un nuevo aprendizaje…creer y crear un Nuevo Sistema, cargado de otras acciones, otras realidades que generen los cambios que deseamos, no los que podemos. Nuevas acciones con nuevos resultados. Generarlas significa abrirnos mentalmente para que ocurra, y empezar por casa. Acuño la Ética como atributo necesario, primero hacia uno mismo y luego hacia los demás.

La Gestión debe estar organizada en comisiones enfocadas a sectores específicos, con colegas de mucho conocimiento en esos sectores y no pretender que pocas personas conozcan mucho de todo, genera mucha ineficiencia y cansancio.Debe existir una comisión administrativa muy activa y comunicativa; una comisión de disciplina que regule de forma inmediata y una comisión que comunique a la sociedad y esté codo a codo con la comunidad veterinaria.

Personalmente creo que mi visión no es utópica, que es posible, y que sí voy a verla en esta vida. La clave está en contagiar a otros este Sueño, estar convencidos y ser consecuente con quien decimos que somos. El futuro está en nuestras manos. No hay nadie a quién culpar lo que está pasando. Todos debemos participar y dejar de lado, la vieja costumbre de criticar sin fundamento, arremangarse las mangas y poner manos a la obra. Cada uno tiene recursos internos que otros necesitan y son de todos porque todos venimos del mismo lugar. No creo que haya tarea más noble en este mundo que dejar una huella para hacer un mundo mejor, una sociedad mejor.

 

 

encuestas de satisfacción

ENCUESTA de ATENCIÓN GENERAL (veterinarios, colaboradores y peluqueros)

  1. EDAD……………SEXO…………… ZONA……………………………………………………………………….

 

  1. DESDE HACE CUANTO ES CLIENTE DE ……………
    1. MESES
    2. MÁS DE UN AÑO
    3. 2-5 AÑOS
    4. MÁS DE 5 AÑOS

 

  1. ¿CÓMO CALIFICARÍA LA CALIDAD DE ATENCION GENERAL DE TODO EL PERSONAL DE LA VETERINARIA?
    1. EXCELENTE
    2. MUY BUENA
    3. BUENA
    4. MALA
    5. MUY MALA

 

  1. EN SU OPINIÓN, ¿QUÉ NIVEL DE CONOCIMIENTO TIENEN LOS VETERINARIOS QUE LO HAN ATENDIDO?
    1. MUCHO CONOCIMIENTO
    2. SUFICIENTE CONOCIMIENTO
    3. POCO CONOCIMIENTO
    4. NO TRAIGO A MIS MASCOTAS A ESTA VETERINARIA
    5. NO SABÍA QUE HABIA SERVICIO MÉDICO VETERINARIO

 

  1. ¿CÓMO CALIFICARÍA EL TRATO DE LOS VETERINARIOS CON LAS MASCOTAS?
    1. EXCELENTE
    2. MUY BUENO
    3. BUENO
    4. REGULAR
    5. MALO

 

  1. ¿CÓMO CALIFICARÍA LA CLARIDAD DEL PROFESIONAL PARA EXPLICARSE DENTRO DEL CONSULTORIO?
    1. MUY CLARO
    2. MODERADAMENTE CLARO
    3. POCO CLARO
    4. NADA CLARO

 

  1. EN GENERAL, ¿QUÉ TAN ATENTO VE AL PERSONAL PARA ATENDER SUS NECESIDADES?
    1. MUY ATENTO
    2. ALGO ATENTO
    3. POCO ATENTO
    4. NADA ATENTO

 

  1. ¿CÓMO CALIFICARÍAS EL DESEMPEÑO DE LOS PELUQUEROS?
    1. EXCELENTE
    2. MUY BUENO
    3. BUENO
    4. REGULAR
    5. MALO

 

  1. SEA OBJETIVO… ¿CÓMO CALIFICARÍA LOS PRECIOS RESPECTO A LA ATENCIÓN RECIBIDA EN EL CONSULTORIO?
    1. MUY ALTOS
    2. ALTOS
    3. ESTÁN BIEN
    4. BAJOS
    5. MUY BAJOS

 

  1. SEA OBJETIVO… ¿CÓMO CALIFICARÍA LOS PRECIOS RESPECTO A LA ATENCIÓN RECIBIDA EN LA PELUQUERÍA?
    1. MUY ALTOS
    2. ALTOS
    3. ESTÁN BIEN
    4. BAJOS
    5. MUY BAJOS

 

  1. ¿QUÉ TAN PROBABLE ES QUE RECOMIENDE TODOS LOS SERVICIOS DE LA VETERINARIA A SUS AMIGOS Y FAMILIARES?
    1. MUY PROBABLE
    2. PROBABLE
    3. POCO PROBABLE
    4. NADA PROBABLE
    5. SÓLO RECOMENDARÍA…VETERINARIA / PELUQUERÍA/ OTROS (seleccione)

 

  1. ¿CUÁLES SON LAS PRINCIPALES RAZONES POR LAS QUE VIENE A ESTA VETERINARIA?
    1. ………………………………………………………………………………………………………………………
    2. ………………………………………………………………………………………………………………………
    3. ………………………………………………………………………………………………………………………

 

 

  1. QUE SUGERENCIAS O COMENTARIOS PUEDE DAR RESPECTO A LA ATENCIÓN GENERAL DE LA VETERINARIA:
    1. ……………………………………………………………………………………………………………………….
    2. ……………………………………………………………………………………………………………………….
    3. ……………………………………………………………………………………………………………………….

Cumplir la palabra…garpa?

Qué sucede cuando no cumplimos nuestras promesas… (en base a la “Ontología del lenguaje” de R. Echeverría)

En primer lugar, me gustaría definir lo que es una promesa, y se entienda el concepto que hay detrás de esta palabra. Rafael Echeverría en su libro Ontología del lenguaje, define a las promesas como aquellos actos lingüísticos que me permiten coordinar acciones con otros. Cuando una persona hace una promesa, se compromete ante otro a ejecutar alguna acción en el futuro, y esto determina otras acciones que antes no hubiesen sido posibles. Por ejemplo, si yo le digo a mi empleado que le voy a pagar unas horas extras, esto determina que este empleado cuente con ese dinero extra para pagarse unas vacaciones. Una acción lleva a la coordinación de otras acciones.

Ahora bien, las promesas implican un compromiso manifiesto mutuo, siempre mínimo dos personas, aunque también puede ser a uno mismo; una acción a llevarse a cabo y un factor de tiempo. También implica un proceso de hacer la promesa y otro proceso de cumplirla. Estos dos procesos tienen diferentes momentos, es decir el proceso de cumplimiento empieza una vez que la promesa ha sido hecha, pero se completa sólo cuando se ha cumplido la misma, y según las condiciones que llamaremos de satisfacción.

Cuando estoy en el proceso de hacer una promesa, esta no se completa hasta no ser aceptada por el oyente. Es decir, que si yo le digo a una persona “el próximo mes viajo a verte” y la otra persona me dice, “aún no sería conveniente”, no hay ninguna promesa hecha todavía. En este ejemplo no hubo compromiso MUTUO. Lo mismo sucede con el segundo proceso, el del cumplimiento, cuando quién ha realizado la promesa cree que ha cumplido con las condiciones de satisfacción previamente estipuladas. Esto no basta para ser completada la promesa, debe haber una aceptación de estas condiciones y según lo acordado, por el oyente, hasta que él no declare su satisfacción, la promesa sigue pendiente de cumplirse.

Dentro de concretar promesas tenemos dos acciones que se encuentran involucradas, y son las peticiones y las ofertas. Ambas acciones difieren en la inquietud de quién se hará cargo del cumplimiento de la promesa.

Cuando el proceso de hacer una promesa se inicia con una petición, entendemos que la acción pedida, de ser aceptada, será ejecutada por el oyente para satisfacer una inquietud del orador. Sin embargo, cuando este mismo proceso se inicia con una oferta, entendemos que la acción ofrecida, de ser aceptada, compromete al orador y que ella se hace cargo de una eventual inquietud del oyente. En ambas acciones se presenta una declaración de aceptación para cerrar el movimiento.

Vamos ahora a la problemática que hay alrededor de las promesas. Muy frecuentemente sucede que quién realiza una promesa no es claro en realizar la petición o la oferta, y la otra persona tampoco indaga ni chequea para aclarar que se está pidiendo u ofreciendo. Mucho así ocurre con el juego de las suposiciones, tanto de quien pide como el que ofrece, resguardándose por ejemplo en querer que la otra persona descubra lo que le es importante o le interesa como por arte de magia. Se cae en el resentimiento de culpar al otro por no cumplir con lo que nunca se atrevió a pedir, y hasta se crea un tipo de identidad y una forma de vida correspondiente según esa manera de ser. Lo mismo sucede con los que tampoco saben ofrecerse y esperan a ser descubiertos por otros, no toman en sus manos la responsabilidad de hacerse valorar. Cierran posibilidades de nuevas experiencias.

Tanto orador como oyente deben poner énfasis en ese compromiso mutuo en que quede bien claro y concreta la acción, y todas las condiciones de satisfacción, y se chequee que ambos comprenden de la misma manera lo que se está pidiendo u ofreciendo.

Otra cosa que suele suceder frente a peticiones u ofertas es no saber decir que NO; el precio que paga nuestro propio ser, nuestra autoestima y dignidad es muy alto y se genera conversaciones internas muchas veces que llevan a enfermarnos y angustiarnos, sólo por no saber despersonalizar el evento y ser coherentes con nosotros mismos.

Por último, el factor tiempo también es importante para cumplir como condición ya que sin éste queda indeterminado, sin obligación de cumplimiento.

Como personas y en sociedad, frente a las promesas estamos dándonos a conocer quiénes somos, por ello es que, si no cumplimos, lo primero que se daña es la sinceridad de nuestra persona, salta la incoherencia inmediatamente, y hasta se pone por encima a la duda de competencia/incompetencia. Por el otro lado, está la otra persona quién despierta sentimientos negativos (angustia, decepción, resentimiento). En las organizaciones se pagan altos precios por las promesas incumplidas, pierden recursos altamente valorables. Se pierde principalmente la confianza y es un costo altísimo cuando ocurre. Prácticamente se deberá cambiar la cultura hasta este momento, para poder continuar.

La base de las buenas relaciones es cumplir la palabra, chequear y validar las interpretaciones que puedan aparecer, pero además quedando bien clara la acción que se esté conversando. Esto lleva a aumentar la calidad de esas relaciones y crea un ambiente de confianza. Lleva tiempo forjarlo y se pierde muy rápidamente. Y así es que esto se trata de responsabilidad de los compromisos asumidos sociales e implícitos en nuestros actos diarios.

¡Y las buenas relaciones llevan a buenos resultados!